El ejemplo de Santa Rita sigue inspirando gestos concretos de solidaridad y cercanía. Su mensaje, sencillo y directo, nos habla a todos: creyentes y laicos, personas de todas las edades y condiciones. Es un mensaje que nace de la escucha del dolor ajeno, de la atención a los más vulnerables y del cuidado de las necesidades esenciales de las personas. Este es el espíritu que guía cada día a nuestra Fundación. En 2024, este compromiso ha cobrado una nueva fuerza: hemos pasado de 9 a 19 proyectos promovidos, tanto en Italia como en el resto del mundo. Hemos duplicado los recursos, superando los 2 millones de euros destinados, con una atención especial a la discapacidad intelectual, a la pobreza, a la marginación y a las formas más invisibles de sufrimiento.
Pero nuestro trabajo no se detiene en la financiación. Acompañamos, educamos, fortalecemos. Ayudamos a nuestros beneficiarios a ser autónomos, a proyectar, a construir y a generar un cambio duradero. Y lo hacemos junto a una red que crece, basada en la confianza, el diálogo y la participación. Una red en la que cada voz cuenta: la de los voluntarios, los donantes, los referentes locales y los proveedores-socios.
Una misión compartida para un futuro sostenible
Nuestra labor se enmarca en el camino global trazado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Luchamos contra la pobreza, promovemos la igualdad y fomentamos la inclusión social. Trabajamos por un mundo en el que cada persona, incluso la más vulnerable, vea reconocida su dignidad y tenga acceso a las mismas oportunidades.
Cada donante es para nosotros mucho más que un simple colaborador. Es parte integrante de la familia ritiana. Con su gesto generoso, se convierte en coprotagonista de un camino trazado por la esperanza, la solidaridad y el cuidado. Por este motivo, escuchamos, dialogamos y construimos relaciones duraderas, alimentando un auténtico sentido de pertenencia.
Los voluntarios: la fuerza silenciosa que lo mueve todo
También en 2024, nuestros voluntarios han demostrado una pasión y dedicación extraordinarias. El pasado mes de junio, más de 140 voluntarios de toda Italia se reunieron en Casia para vivir dos jornadas de convivencia y formación. El título del encuentro —Voluntarios en el amor de Santa Rita— reflejó a la perfección el espíritu que nos une: una comunidad viva, formada por manos que se tienden y corazones que se abren.
Involucramos activamente también a nuestros proveedores, considerándolos parte de la red solidaria que estamos construyendo. Junto a ellos, promovemos la colaboración, la responsabilidad compartida y relaciones basadas en la confianza y la corresponsabilidad. Porque solo uniendo fuerzas se pueden afrontar verdaderamente los desafíos de la vulnerabilidad y la exclusión social.
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