Bulacán, en Filipinas, es una región muy pobre donde la mayor parte de la población vive con medios de subsistencia precarios y pocas personas tienen un trabajo estable. Las religiosas del Monasterio «Mother of Good Counsel» (Madre del Buen Consejo) trabajan en esta zona desde 1991, ofreciendo apoyo espiritual y ayuda concreta a la comunidad.
Son muchas las personas vulnerables con una necesidad absoluta de ayuda. Entre ellas se encuentran niños, ancianos y familias que viven en condiciones de grave dificultad económica, que no pueden acceder a los servicios sanitarios por su elevado coste y que no tienen perspectivas de mejora en sus condiciones de vida. El apoyo de las monjas agustinianas es especialmente valioso para los jóvenes, que ven en la educación la única vía de salida de una pobreza endémica y para quienes el acceso a la educación secundaria es a menudo imposible.
El proyecto
Las monjas agustinianas son un punto de referencia para la región pobre de Bulacán. Además del apoyo espiritual, las monjas atienden las necesidades concretas del sustento cotidiano de las personas con más dificultades, tales como alimentos, ropa, fármacos y asistencia médica, educación y trabajo. Los gastos médicos incluyen la compra de medicamentos de venta libre, especialmente para niños y ancianos. Las consultas, incluso las de especialistas, se ofrecen a menudo a través de actividades médicas voluntarias.
El apoyo a la Misión de Bulacán está garantizado de forma continua.